(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
No dejemos la mente tan en blanco
En verano piensas.
Pero sentir, sientes todo el año.
Y el resto del tiempo vas tirando, dejándote llevar por lo que toca, por lo que viene, por lo que apetece en cada momento.
Así sobrevives.
Pero en verano hay algo distinto. Más silencio, más tiempo, menos ruido.
Y ahí es donde puedes parar.
Aprovecha eso. Los paseos, los ratos sin hacer nada, las conversaciones tranquilas. Deja el móvil, disfruta de los tuyos… y piensa.
Piensa en eso que sientes todo el año pero que no miras.
Porque sentir lo haces siempre. Pero pensar sobre lo que sientes… no tanto. Y quizá ahí está la diferencia.
Pensar, parar… no es malo. Aunque dé vértigo.
La semana que viene, más.


