(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Ponte en modo vacaciones
Tenemos una manía muy fea.
Cuando algo nos duele nos quedamos ahí.
Pero en bucle, eh.
Le damos vueltas.
Lo analizamos.
Lo reinterpretamos.
Y si podemos lo volvemos a sufrir otra vez.
Por si acaso.
Como si pensar más fuera a arreglar algo.
Spoiler: no.
Y entonces llegan las vacaciones
Ese momento maravilloso en el que cambias de sitio…
pero te llevas el problema en la maleta.
Playa espectacular.
Puesta de sol.
Y tú pensando:
“¿por qué me dijo eso?”
Ole tú.
Pero hay gente que hace algo distinto.
Sin hacer magia.
Sin hacerse un retiro espiritual.
Cambia el foco
Deja de mirar ahí.
Y empieza a mirar alrededor.
Y de repente la vida vuelve a entrar.
No porque el problema haya desaparecido.
Sigue ahí.
Pero ya no es el protagonista.
Porque no siempre puedes cambiar lo que te pasa.
Pero sí puedes decidir si te lo llevas contigo a la playa.
Así que hazte un favor.
Disfruta las vacaciones.
Y deja de invitar a tus problemas a la tumbona.


