(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
En un mundo que mira hacia abajo…
Hay un lema estos días:
“Alzad la mirada.”
Y no es casual.
Porque vivimos en una época en la que casi todo nos empuja a mirar hacia abajo.
Al móvil.
A lo inmediato.
A lo que pasa ahora mismo.
A lo que tengo.
A lo que me falta.
A lo que me preocupa.
Y al final acabamos viviendo con la mirada baja.
Sin perspectiva.
Sin altura.
Alzar la mirada claro que es mirar al cielo.
Pero no solo.
Es mirar desde ahí.
Es volver a mirar el entorno…
Al que tienes al lado.
A la persona con la que estás.
A lo que de verdad importa.
Cuando uno mira hacia arriba y luego mira al de al lado…
no buscando referencia en su vida,
no con envidia,
no comparando…
Sino con comprensión.
Con cariño.
Ahí cambian muchas cosas.
Es salir un momento de uno mismo.
Y recordar que no todo empieza y acaba en ti.
Y entonces pasa algo curioso
Muchas de las preguntas que me habéis hecho estos días empiezan a colocarse.
No desaparecen.
Pero se ven de otra manera.
El dinero.
El dolor.
Las dudas.
Siguen ahí.
Pero ya no ocupan
todo el espacio.
Y quizá de eso va todo esto.
De levantar un poco la cabeza mirar hacia arriba y desde ahí dejar de vivir como si todo dependiera de ti.
Que no todo se arregla pero oye se vive bastante mejor.


