(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Septiembre, ya he llegado…
Bueno. Ya está. Se acabó el verano.
Han vuelto los despertadores, los horarios, los correos, las reuniones, los colegios, las extraescolares, las prisas… y esa maravillosa sensación de que llevamos tres días de curso y ya necesitamos vacaciones.
Respira.
Que no hace falta empezar septiembre con una agenda perfecta, cinco objetivos estratégicos y una versión mejorada de ti misma.
No hace falta.
Aunque también te digo: A lo mejor este verano has pensado mucho.
En ese proyecto que llevas meses dando vueltas. En esa idea que te hace ilusión. En algo que quieres cambiar. En algo que quieres empezar.
O incluso en algo que sabes que tienes que dejar.
Y ahora llega septiembre y la vida vuelve a correr.
Y ahí está el peligro.
Que todo aquello que parecía clarísimo tumbada en una hamaca se quede exactamente donde estaba: En agosto.
Pues no.
Tampoco hace falta revolucionarlo todo
Ni dejarlo todo.
Ni mudarte a Bali.
Que nos venimos arriba muy rápido.
Pero sí puedes hacer algo.
Uno. El primer paso.
- Llamar a esa persona.
- Poner fecha.
- Abrir ese documento.
- Hacer esa llamada que llevas semanas posponiendo.
Empezar.
Yo también vuelvo con la cabeza llena de ideas y proyectos. En Redes tenemos nuevos retos entre manos. En Affinsa, nuevos proyectos y algunas sorpresas que todavía no puedo contar… pero que llegarán. Y vuelven también las charlas en colegios alrededor de A fuego lento, esa novela que sigue abriendo conversaciones con jóvenes sobre cosas que importan mucho más de lo que parece.
Y seguro que tú también vuelves con algo en la cabeza.
Ese proyecto.
Esa decisión.
Esa conversación.
Ese “algún día”.
Pues quizá septiembre sea un buen momento para convertirlo en “hoy”.
Porque los proyectos no se ponen en marcha cuando tenemos todo perfectamente organizado.
Se ponen en marcha cuando decidimos empezar.
Y sí, septiembre puede hacerse bola.
A mí también.
Pero quizá no tenemos que pedirle a septiembre que sea fácil.
Quizá solo tenemos que pedirle que sea el mes en el que algo empiece.
Aunque sea pequeño.
Aunque no salga perfecto.
Aunque tengamos miedo.
Que luego ya iremos viendo.
Septiembre acaba de empezar.
Y todavía queda muchísimo por hacer.
Vamos.


