(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Os conté algo que me había pasado por redes
No voy a repetirlo.
No hace falta. Podéis verlo por AQUÍ
Pero sí me quedé pensando. Porque no va de ese mensaje.
Va de algo que, si eres un poco honesto, has visto más veces.
Yo aquí comparto.
Escribo.
Cuelgo fotos, vídeos…
Porque soy escritora.
Y porque hoy, además de escribir… también hay que estar.
Y dentro de eso, hablo con la gente.
Cuando puedo.
Como puedo.
Y prácticamente siempre sale bien
Conversaciones normales.
Gente interesante.
Incluso amistades que no esperabas.
Pero otras veces no.
A veces contestas con educación y al otro lado alguien entiende otra cosa.
Y aquí viene lo incómodo.
Que no siempre es mala intención.
A veces es expectativa.
A veces es soledad.
A veces es una película que uno se monta solo.
Hasta que la realidad no encaja.
Y entonces llega el golpe.
Y de repente pasas de “qué maja eres” a cualquier cosa menos eso.
Y no, no es agradable
Pero tampoco es lo importante.
Lo importante es esto: Cómo estamos mirando al otro.
Porque igual el problema no es contestar.
Ni compartir.
Ni estar.
Igual el problema es pensar
que porque alguien es amable te debe algo.
Y no. Nadie te debe nada por tratarte bien.
Yo voy a seguir aquí igual
Compartiendo.
Escribiendo.
Hablando con quien quiera hablar.
Pero con algo cada vez más claro: Que al otro lado
no hay una expectativa. Hay una persona.
Y eso no debería olvidársenos.
La forma de mirar al otro.
Y si a alguien le apetece traspasar la pantalla, encontrarnos en persona…
El 10 de junio estaré a las 19h
en la Feria del Libro de Madrid,
en la caseta de la Editorial Almuzara.
Me hará muchísima ilusión poneros cara.


