(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Difícil pero se puede. Y hasta se disfruta
Se acerca el verano.
Y si no lo has hecho ya, seguro que estás empezando a pensar —o a sufrir— con las vacaciones en familia.
Destino.
Hotel.
Qué ver.
Cómo organizarlo todo para “aprovechar el viaje”.
Y aquí es donde entra un pequeño detalle:
Vas con adolescentes.
Viajar con adolescentes es un ejercicio de fe.
Y de realismo.
Porque tú te haces tu plan ideal:
- Tres museos
- Una catedral
- Un paseo histórico
- Y, si nos da tiempo, un mirador precioso.
Y ellos tienen otra agenda.
Primera verdad incómoda:
No puedes pedirle a un adolescente medio que disfrute tres museos y una catedral en un día.
No es que no quieran.
Es que no pueden.
A partir del segundo museo ya están muertos por dentro.
Y a partir del tercero, tú también.
Resultado: tú frustrada porque no ves todo y ellos con cara de alpargata en todas las fotos.
Y un recuerdo precioso… pero regular.
Segunda verdad:
No necesitas verlo todo.
Lo repito: no necesitas verlo todo.
Ese miedo a “no voy a volver en mi vida” es el que te amarga el viaje.
Y hace que ellos quieran volver… pero a casa.
Tercera verdad (la buena):
Menos plan, más viaje.
El año pasado me fui con mis hijos a Braga.
Cuatro días.
Hotel majo.
Buffet libre (clave estratégica, no os engañéis).
Y una norma no escrita: una cosa al día.
Una.
Y el resto, vida.
Paseo tranquilo.
Helado sin prisa.
Alguna terraza por la noche.
Conversaciones que no tenías previstas.
Y oye, funciona…
Porque ellos no sienten que están “cumpliendo”.
Y tú no sientes que estás “perdiendo”.
Cuarta verdad:
Si ellos están bien, el viaje es mejor.
No más completo.
No más productivo.
Mejor.
Porque al final no te vas a acordar del tercer museo.
Te vas a acordar de la risa en la cena, del paseo tonto, de ese momento en el que, sin esperarlo, estaban contigo.
En resumen
Viajar con adolescentes no va de aprovechar el tiempo.
Va de no estropearlo.
Y eso requiere bajar el ritmo.
Y asumir que igual no ves todo.
Pero lo que ves… lo disfrutas.
Y con eso, créeme, vas bastante mejor de lo que piensas.


