(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Tu hijo adolescente no está perdido… está probando (y tú no tienes que perderte con él)
Hay una escena que se repite en muchas casas:
Tu hijo dice algo.
Hace algo.
Responde de una manera que te deja mirando al infinito.
Y tú piensas:
“¿Pero en qué momento…?”
Tranquilidad.
No se ha torcido todo de golpe.
No se ha estropeado tu hijo.
Está probando.
Primera verdad
La adolescencia no es una fase para que todo funcione.
Es una fase para probar, equivocarse y medir hasta dónde llega.
El problema es que ellos prueban… y nosotros nos lo tomamos como definitivo.
Dice una barbaridad → “madre mía cómo piensa”
Tiene un mal día → “se nos está yendo”
Contesta mal → “no respeta nada”
Y no.
Está probando.
Segunda verdad
Tu hijo no necesita que le corrijas todo.
Necesita que no pierdas los papeles tú.
Porque si él se descoloca…
y tú también…
Ya no hay adulto en la sala.
Y eso sí es un problema.
Canalla fino
Queremos hijos equilibrados, pero somos padres que reaccionan a la primera.
Le pedimos control emocional mientras nosotros vamos a golpe de impulso.
Complicado.
Tercera verdad
Educar a un adolescente no es hacerlo perfecto.
Es saber volver a tu sitio después de no haber estado bien.
Pedir perdón.
Bajar el tono.
Recolocarte.
Eso también educa.
Y mucho más de lo que creemos.
Lo práctico
Antes de reaccionar, prueba esto:
¿Esto es grave… o solo me molesta?
¿Esto necesita corrección… o tiempo?
¿Estoy educando… o descargando mi frustración?
En resumen
Tu hijo no está perdido.
Está aprendiendo.
Y tú…
……..
Tampoco lo tienes todo controlado.
Y oye… que hay días que la lío por una chuminada.
Días en los que me oyen hasta en el primero… viviendo en un noveno.
Y luego pienso: “¿De verdad hacía falta montar esto?”
Pues no.
Pero pasa.
Y no pasa nada.
Porque educar a un adolescente no es hacerlo perfecto…
Es no liarla demasiado y saber volver a tu sitio cuando sí la lías.
Que la vas a liar.
Yo la lío.
Todos.
La clave no es esa.
Es que, al final del día,
siga habiendo más vínculo que bronca.
Y con eso, créeme… vas bastante mejor de lo que piensas.


