La Cuaresma es incómoda

(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)

 

Verdades incómodas de la Cuaresma

Es desierto.

Es silencio cuando preferirías ruido.

Es espejo cuando preferirías filtro.

Y, sin embargo, es una oportunidad.

 

No para portarte mejor.

No para hacer dieta de chocolate.

No para cumplir un checklist espiritual.

Es una oportunidad para prepararte para algo que te supera.

 

Para el Amor.

No el amor romántico de cena y flores.

No el “me gustas”.

No el “me haces sentir”.

El Amor que da la vida.

Literalmente.

Que se deja triturar.

Y que resucita.

Por ti.

Por mí.

 

Y aquí viene mi parte menos piadosa:

 

Hay días que no me lo creo.

Hay días que pienso:

“Sí, claro. Muy bonito todo. Pero la vida es bastante más cruda que eso.”

 

Hay días que el dolor pesa más que la promesa.

Y que la cruz no tiene ningún glamour.

 

Pero también hay una pregunta que me persigue:

¿Y si fuera verdad?

¿Y si fuera verdad que alguien ha dado la vida por mí?

¿Y si fuera verdad que la muerte no es el final?

¿Y si fuera verdad que el amor no se agota cuando todo se rompe?

Si me lo creyera del todo…

no viviría igual.

 

No me arrastraría tanto por el miedo.

No mendigaría afecto.

No aceptaría migajas.

No me quedaría en historias que no construyen nada.

Si me lo creyera del todo,

la Cuaresma no sería un trámite.

Sería entrenamiento.

 

Entrenamiento para amar mejor.

Para soltar lo que me encadena.

Para dejar morir lo que no da vida.

 

La Cuaresma no va de tristeza

 

Va de preparación.

Como cuando sabes que viene algo grande

y ordenas la casa.

Y limpias.

Y tiras lo que sobra.

 

Porque va a entrar alguien importante.

La Pascua no es una fiesta más.

Es el anuncio de que el Amor no se rinde.

 

Y yo, que a veces dudo, que a veces me enfado con Dios, que a veces me siento seca por dentro…

sigo volviendo.

 

Porque, en el fondo, quiero creerlo.

Y esta Cuaresma no quiero hacer cosas por quedar bien.

Quiero preguntarme en serio: ¿qué tiene que morir en mí para que algo mejor pueda resucitar?

Sin dramatismos.

Sin frases de taza.

 

Solo esto:

si el Amor es real y ha dado la vida por mí… igual es hora de vivir como si fuera verdad.

 

Cuaresma es un tiempo de gracia

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