La vida no era tan complicada

(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)

 

¿En qué momento…?

 

No sé en qué momento pasó, pero un día nos levantamos y todo el mundo iba con prisa.

 

Prisa para cruzar.

Prisa para contestar.

Prisa para ofenderse.

Prisa para interpretar lo que no se ha dicho.

 

Vivimos con el móvil en la mano y la paciencia en modo ahorro de energía.

 

Si contestas rápido, mal.

Si tardas, también.

Si llamas, invades.

Si no llamas, pasas.

 

Un sudoku emocional constante.

Sin instrucciones.

Y con penalización por fallo.

Yo observo mucho.

 

En el coche.

En una cola cualquiera.

En conversaciones normales que, de repente, se vuelven raras.

 

Y pienso:

 

¿siempre hemos sido así o nos hemos ido un poco de las manos?

Antes alguien se equivocaba y ya.

Ahora alguien se equivoca y hay juicio interno, externo y en redes.

 

¿Qué está pasando?

No sé si es la tecnología, la prisa o el cansancio acumulado.

Pero algo está claro: nos falta bajar una marcha.

 

Mirar más.

Escuchar mejor.

Y no saltar como si todo fuera personal.

 

No todo es un ataque.

No todo es un mensaje oculto.

No todo va de ti.

 

A veces la vida es solo… vida pasando.

Y quizá no necesitamos más normas ni más teorías.

Igual necesitamos algo mucho más sencillo:

 

RESPIRAR

 

Y seguir.

Sin drama.

Sin película.

Sin hacerlo todo cuesta arriba. ¿No?

 

Recibe el blog cada semana
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad