El invierno me cae fatal…

(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)

 

Nivel “hibernaría legalmente si me dejaran”

Lo confieso sin vergüenza: el invierno me cae mal. Muy mal.

 

Hay gente que se emociona con el olor a lluvia, la mantita y el chocolate caliente.

 

Yo pienso en humedad, congelación emocional y zapatos mojados.

 

Si la hibernación fuera legal, ya tendría madriguera asignada.

 

Pero claro… no se puede.

 

Y ahí es donde me acuerdo de una frase mítica de mi padre, que sirve para el clima y para la vida entera:

 

“Si no tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si la tiene… ¿por qué te preocupas?”

 

Porque con el invierno pasa lo mismo que con muchos momentos de la vida: no puedes elegirlos, pero sí puedes elegir cómo te colocas ante ellos.

 

Conclusión muy seria (aunque me ría):

No siempre puedes cambiar lo que pasa fuera.

 

Pero siempre puedes decidir qué va a pasar dentro.

 

Y si el día está gris, pues que brille igual.

Aunque sea inventado.

Aunque sea prestado.

 

Pregunta importante:

¿Tú eres de los que celebra la lluvia… o hibernarías conmigo?

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