¿Qué necesitamos las mujeres?

(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)

 

¿Qué necesitamos las mujeres?

(Según una de 49 con amigas sabias y muchas conversaciones pendientes)

 

Este blog no pretende sentar cátedra. Pero a mis 49 (recién cumplidos), después de muchas conversaciones —algunas con amigas, otras conmigo misma, y alguna que otra con el espejo mientras me desmaquillaba— he llegado a una pequeña conclusión:


Hay cosas que muchas mujeres necesitamos… aunque no siempre sepamos pedirlas.

 

Necesitamos que nos escuchen, aunque no estemos contando el último informe del Consejo de Seguridad.


Necesitamos que nos digan lo guapas que estamos, incluso (o especialmente) el día del moño improvisado y la camiseta vieja.


Necesitamos que nos abracen sin motivo, sin que haya drama previo ni reconciliación pendiente.


Necesitamos que nos digan “te quiero”, aunque lo sepamos. Aunque lo notemos.


Porque hay días en los que un “te quiero” te salva más que un café.

 

Y no, no es porque no sepamos hacerlo solas.


Es precisamente porque sabemos hacerlo solas, porque podemos con tanto, porque muchas veces sostenemos más de lo que se ve… que necesitamos que alguien nos sostenga un rato.


Solo un rato. Para volver a levantarlo todo después.

 

No se trata de cuentos de hadas ni de exigir príncipes con capa.
Se trata de gestos. De presencia.
De ese tipo de hombres (sí, lo digo) que no apagan tu luz para brillar ellos, sino que se alegran de verte brillar.


Que te miran con hambre de verte —no solo de tenerte.
Que te persiguen, incluso después de casados.
Que no son pesados, leñe.
Es que les importas.
Y cuando alguien te importa, no se rinde fácil.
Te busca, te cuida, te insiste.
Porque vales la pena. Punto.

 

Y sí, quizá por eso nos gustan tanto los protagonistas de las novelas románticas (y de los doramas buenos). Porque están. Porque insisten. Porque ayudan, cuidan, miman, luchan.


Porque hacen lo que tantas veces deseamos en silencio: NOS CUIDAN. Y NOS MIMAN. ¡¡AUNQUE NO NOS HAGA FALTA!!

 

Mensaje para tí, mujer

Este mensaje, que parece para los “maridos del mundo”, como dice aquel instagramer, también es para vosotras.


Para ti, mujer, que a veces te exiges demasiado. Que vas como un tren sin paradas. Que no sabes cómo pedir lo que necesitas porque “ya deberías poder sola”.

 

Quizá esto no sirva de manual.


Pero si después de leerlo te han entrado ganas de abrazar, de pedir abrazo, de decir gracias o de sonreír con complicidad…
entonces, misión cumplida.

 

Y si eres hombre y estás leyendo esto: toma nota.
No hace falta hacer magia.
Hace falta mirar. Escuchar. Cuidar. Volver.
Eso es todo.


Y créeme: eso lo cambia todo.

 

Una de 49. Con amigas sabias, y sí: con ganas de que nos cuiden un poco más.

Recibe el blog cada semana
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad