Gente que no estaba en el guión

(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)

 

La que menos esperabas, pero más necesitabas

Hay personas absolutamente previsibles en nuestra vida.


Los amigos del colegio. Los compañeros de trabajo. Los padres de los amigos de nuestros hijos. Gente que conocemos porque, estadísticamente, era bastante probable que termináramos conociéndola.


Y luego están los otros.


Personas con las que, si alguien te hubiera sentado unos años antes y te hubiera dicho:
—Mira, esta persona va a formar parte de tu vida.
Tú probablemente habrías contestado:
—¿Esta? ¿Pero por qué?


Porque una de las cosas que he descubierto es que la vida tiene bastante más imaginación que yo para elegir a la gente que pone en mi camino.


Una amiga que termina abriéndote su casa cuando la necesitas. Una chica a la que conoces por TikTok —que a los cincuenta ya tiene bastante mérito—. Personas con las que, a priori, parecía que tenías poco en común y que acaban siendo fundamentales.


Gente que llega por trabajo y se queda cuando el trabajo ya es lo de menos. Alguien mucho más joven que tú. Alguien bastante mayor. Alguien de otro país. Alguien que piensa de una manera completamente distinta. Una persona con la que coincides casi por accidente. Otra que conoces en el momento más inoportuno.

 

Personas sin posibilidades pero con méritos

Personas que, sobre el papel, no tenían demasiadas papeletas para acabar formando parte de tu vida.


Y, sin embargo, ahí están.


Lo curioso es que cuando somos jóvenes damos por hecho que todavía nos queda muchísima gente por conocer. Pero, según vamos cumpliendo años, empezamos a pensar, sin decirlo, que el reparto principal de nuestra vida ya está hecho.
Tenemos nuestros amigos. Nuestra familia. La gente del trabajo. Nuestro círculo.


Como si a determinada edad se cerrara el casting.


Pues resulta que no.

 

Casting abierto

A los cuarenta, a los cincuenta o a los sesenta puede aparecer alguien completamente nuevo y terminar ocupando un lugar que ni siquiera sabías que estaba libre.


Algunas personas pasan por tu vida un rato. Otras se quedan. Algunas llegan para una cosa muy concreta y terminan estando para otras veinte.


Y algunas son tan improbables que, si hubieras tenido que elegirlas tú de antemano, seguramente ni siquiera las habrías puesto en la lista.


Quizá por eso me gustan tanto esas personas.


Porque te recuerdan que todavía no conoces a todo el mundo que va a ser importante en tu vida. Y eso, a los 50 años exactamente, me parece una noticia estupenda.


Así que he decidido dejar algún hueco libre.


No porque esté esperando que llegue nadie.
Sino porque, visto lo visto, la vida tiene un criterio de selección bastante más imaginativo que el mío.

En él hablo de educación, adolescencia (comienzo serie de «Código adolescente»), de familias, relaciones, de la vida de hoy, que tiene su propio lenguaje. Suscríbete hoy.

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