(Tiempo de lectura: 2 sorbitos de café)
Este año van a pasar cosas…
Este año no empieza despacio.
Empieza movido.
De esos años en los que miras alrededor y piensas: ah, vale, que esto iba en serio.
No es que me haya dado por reinventarme porque sí.
Es que la vida, muy educada ella, ha decidido recolocarme justo antes de cumplir 50.
En julio. El día 5. Todavía queda… pero el cartel de “medio siglo a la vista” ya está puesto.
¿Crisis?
Hombre, claro.
Lo raro sería no tenerla.
No una crisis de tirarse de los pelos ni de comprarse una moto (de momento).
Es más bien esa crisis que te hace ordenar cajones.
Y cuando digo cajones, digo vida.
Por eso estoy reorganizando cosas en las empresas.
No porque todo esté mal, sino porque quiero que funcione mejor.
Con menos fricción.
Con menos desgaste.
Con más sentido común (bendito).
Recolocar equipos, tiempos, prioridades…
Eso que no luce mucho en Instagram, pero te devuelve la respiración.
Y mientras tanto, A fuego lento sigue a lo suyo: creciendo despacio… y trayendo movimiento.
Viajes.
Charlas.
Talleres.
Encuentros de los que cansan, sí,
pero también de los que te recuerdan por qué haces lo que haces.
No es correr.
Es caminar con intención.
Que ya está bien de correr porque toca.
También mudanza
Y como si todo esto no fuera suficiente, este año también me mudo.
Cambio de casa.
Cambio de espacios.
Cambio de dinámica familiar.
Y no, no me da pereza.
Lo estoy deseando.
Porque mudarse es maravillosa excusa para decidir:
esto sí, esto no, esto ya no me representa, y esto… esto se viene conmigo a la siguiente etapa.
Todo junto suena a mucho.
Y lo es.
Pero también tiene algo bonito: sensación de avance.
Así que sí, este año pasan cosas.
Antes de los 50.
Justo antes de los 50.
Como si la vida me estuviera diciendo:
venga, coloca bien las piezas que entramos en otra fase.
No sé exactamente cómo se dará todo.
Pero sé que no va a ser un año plano ni aburrido.
Será un año de recolocar, elegir, ordenar…
y atravesar la crisis con humor, criterio y 2 sorbitos de café.
Y, oye, aunque a ratos dé vértigo,
empiezo el año con una sensación bastante buena:
Esto no se está cayendo.
Se está colocando.


