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Nivel “hibernaría legalmente si me dejaran”
Lo confieso sin vergüenza: el invierno me cae mal. Muy mal.
Hay gente que se emociona con el olor a lluvia, la mantita y el chocolate caliente.
Yo pienso en humedad, congelación emocional y zapatos mojados.
Si la hibernación fuera legal, ya tendría madriguera asignada.
Pero claro… no se puede.
Y ahí es donde me acuerdo de una frase mítica de mi padre, que sirve para el clima y para la vida entera:
“Si no tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si la tiene… ¿por qué te preocupas?”
Porque con el invierno pasa lo mismo que con muchos momentos de la vida: no puedes elegirlos, pero sí puedes elegir cómo te colocas ante ellos.
Conclusión muy seria (aunque me ría):
No siempre puedes cambiar lo que pasa fuera.
Pero siempre puedes decidir qué va a pasar dentro.
Y si el día está gris, pues que brille igual.
Aunque sea inventado.
Aunque sea prestado.
Pregunta importante:
¿Tú eres de los que celebra la lluvia… o hibernarías conmigo?


